148 Aniversario
de Karl Landsteiner, un nobel con muchos glóbulos…rojos…
Existen
diversas formas de observar el mundo, en ocasiones descubrimos cosas que
parecen diferentes y que al paso del tiempo pueden causar un cambio en la vida
de la humanidad.
Así
de simple y de sencillo se escucha, pero el trabajo de muchos científicos es lo
que hace que las paginas del libro de la historia se llene cada día.
Este
es un claro ejemplo, el de Karl Landsteiner, un médico austriaco que sentó las base
para el descubrimiento de la sangre humana.
Karl
Landsteiner nació en Viena tal día como hoy, 14 de junio, hace 148 años. Hijo
de Leopold Landsteiner, abogado, periodista y editor, se quedó huérfano a los
seis años y fue criado por su madre. Como curiosidad, se cuenta que guardó una
'mascarilla funeraria' de su madre colgada en la pared durante toda su vida.
Tras
finalizar sus estudios primarios, Landsteiner se graduó en medicina en la
Universidad de Viena en 1891. Ese mismo año publicó su primer estudio sobre la
relación de la dieta con la composición de la sangre. Era un trabajador tan
incansable que murió de un infarto en el propio laboratorio y no sólo hizo
aportaciones a la hematología, sino también en anatomía patológica o
bioquímica.
En
1875, Landois se había dado cuenta de que cuando los hombres recibían
trasfusiones sanguíneas de otros animales, esa sangre de agrupaba y acababa por
destruir los vasos sanguíneos. Entre los años 1901 y 1903, Landsteiner se dio
cuenta de que una reacción idéntica ocurría también con la sangre de otros
seres humanos y que precisamente esa era la causa de los shocks, ictericias y
hemoglobinurias que se habían dado frecuentemente en intentos anteriores de
transfusiones sanguíneas.
No
solo eso, Landteiner se dió cuenta que había ciertas características sanguíneas
que se heredaban y que podían llegar a usarse para determinar la paternidad de
alguien cuando fuera dudosa.
No
le hicieron demasiado caso hasta que, en 1909, consiguió identificar los cuatro
grandes grupos sanguíneos que hoy conocemos (A, B, AB y 0) y demostró que las
transfusiones dentro de esos grupos eran seguras. Landsteiner recibió el Nobel
de Medicina por esto en 1930 y muy merecidamente.
Pocas veces cuatro pipetas en un laboratorio
han tenido un impacto tan positivo en la historia de la humanidad.

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